Este estudio tuvo como objetivo investigar la prevalencia de la fragilidad en mujeres mayores que viven en la comunidad y examinar su relación con la función motora y los principales factores de riesgo de fragilidad.
Los participantes fueron 67 mujeres mayores que vivían en la comunidad y que participaban en actividades de salón de salud, con edades de 76.2 ± 7.7 años. Realizamos mediciones de parámetros físicos, fuerza de agarre, prueba de levantarse y andar cronometrada (TUG) y velocidad de marcha. El índice de masa muscular esquelética (SMI) y la masa muscular de las extremidades superiores, extremidades inferiores y tronco se determinaron utilizando un analizador de composición corporal (MC-780A, TANITA). La Lista de verificación Kihon (KCL) del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar (MHLW) se utilizó para medir la fragilidad. La KCL consta de siete subcategorías: actividades instrumentales de la vida diaria (IADL), función física, nutrición, función oral, confinamiento en el hogar, función cognitiva y depresión. En este estudio, las puntuaciones de la KCL se clasificaron: ≤3 como robusto (saludable), 4-7 como prefragilidad y ≥8 como fragilidad, según los criterios de Stake et al. Para las comparaciones entre los tres grupos (fragilidad, prefragilidad y robustez), se utilizaron ANOVA unidireccional y la prueba de Kruskal-Wallis. Se realizó un análisis de regresión múltiple para determinar si las subpuntuaciones de la KCL contribuían a la fragilidad. La significación estadística se estableció en 0.05.
Los resultados de KCL revelaron 31.3%, 31.3% y 37.3% en los grupos de fragilidad, prefragilidad y robusto, respectivamente. Para las características físicas, hubo una diferencia significativa en la edad entre los grupos robustos y fragilidad (p = 0.004). No se encontraron diferencias significativas entre los grupos con respecto a SMI y masa muscular de cada parte del cuerpo. La evaluación de la función motora mostró diferencias significativas entre los tres grupos en fuerza de agarre (p = 0.005), TUG (p = 0.001) y velocidad de marcha (p = 0.001). El grupo de fragilidad era mayor y tenía una función motora disminuida en comparación con los grupos de prefragilidad y robusto. El análisis de regresión múltiple reveló que las subpuntuaciones que influyeron en la fragilidad fueron depresión, función física y función oral.
Las personas mayores de este estudio se preocupaban por su salud y participaban activamente en actividades de salón, como el ejercicio, pero la mayoría pertenecía a los grupos de fragilidad y prefragilidad. En particular, el grupo de fragilidad era mayor y presentaba una función motora reducida en comparación con los grupos de prefragilidad y robustez. Se observó que el factor más influyente en la fragilidad era la depresión, seguida de la función física. Si bien el enfoque se centra en la función motora, también es necesario evaluar la función social y mental desde diversas perspectivas, como los antecedentes de las personas mayores.
Es esencial identificar la fragilidad en una etapa temprana e identificar sus factores preventivos, para prolongar la esperanza de vida saludable de la población local.
Mujeres mayores en la comunidad
Lista de verificación de Kihon (KCL)
